Agorafobia


La agorafobia se caracteriza por la aparición de ansiedad y malestar cuando la persona se encuentra en lugares abiertos o situaciones, donde escapar y conseguir ayuda resulta difícil en el caso de sufrir una crisis de angustia inesperada.

Las personas con agorafobia evitan ciertos lugares públicos (supermercados, restaurantes, cines), medios de transporte (tren, autobús, avión), lugares elevados (puentes) o cerrados (túneles). En general, cualquier lugar fuera de casa es considerado inseguro. Algunas personas evitan este tipo de situaciones, otras, por el contrario, se enfrentan a estas llevando a cabo conductas de seguridad como, por ejemplo, ir acompañado de alguna persona de confianza, llevar agua, situarse cerca de las salidas de emergencia, etc.

Asimismo, las personas suelen evitar aquellas actividades como el ejercicio físico, tener relaciones sexuales que puedan producir algún tipo de activación fisiológica o también lugares que puedan producir sensación de ahogo, acaloramiento como saunas o baños turcos.

Las evitaciones pueden llegar a casos extremos, donde las personas dejan de realizar las labores cotidianas y pasan la mayor parte del tiempo encerradas en casa.

Tratamiento

La terapia cognitivo conductual ha mostrado ser eficaz para el tratamiento de la agorafobia. La terapia suele incluir: psicoeducación, reestructuración cognitiva, estrategias de exposición en vivo e interoceptiva, re-entrenamiento en respiración, relajación aplicada y entrenamiento en diversas habilidades de afrontamiento en función de las necesidades de cada caso.

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